Crecer en familia

Revista para madres y padres: crianza, educación, psicología y salud.

Comer verduras, sin conflictos

verdures

por Ada Parellada

“¡Oh, no, verdura!” Este es el grito desesperado de muchos niños y niñas a la hora de la cena. Todos querríamos que se la comieran, pero también que comer fuera un placer y no una lucha. Y eso es perfectamente posible.

Es cierto que los adultos no podemos entender por qué, a los niños, a menudo no les gusta y encuentran tan horroroso lo que a nosotros nos encanta: las verduras, las legumbres y el pescado. Pequeños y mayores no coincidimos en las preferencias alimenticias porque no tenemos las mismas necesidades nutricionales ni tenemos el mismo poso de vivencias.

Simplificando mucho, podemos resumir que los niños crecen y se mueven. Y, por lo tanto, su gusto busca alimentos ricos en los nutrientes que garantizan sus necesidades vitales inmediatas: proteínas, hidratos de carbono -incluyendo los azúcares- y grasas. Carne, huevos, pasta, fruta y rebozados son las propuestas bienvenidas, tanto por su sabor suave como por la cantidad de nutrientes que aportan al niño. Los alimentos reguladores -que contienen vitaminas, minerales, fibra y agua- como las verduras y las legumbres son consideradas por el organismo de los niños como alimentos secundarios. Eso no quiere decir que no sean necesarios, claro está. Pero, por encima de todo, comer es un placer, y así lo tenemos que interpretar en todas las etapas de nuestra vida. Por lo tanto, tenemos que conseguir que las verduras sean agradables al gusto de los niños.

Paladares sensibles
Para empezar, hay que saber que la potencia gustativa de los niños es muy superior a la de un adulto. Por una simple cuestión fisiológica, niños y niñas están más capacitados para sentir que los adultos, para sentir en el sentido de los sentidos, y perdonadme el trabalenguas. Es decir, tienen los sentidos en perfecto estado. Ven mejor, oyen mejor, huelen mejor y tienen el sentido del gusto más sensible. A un adulto le sorprende la reacción de desagrado de un niño cuando ingiere unas espinacas por primera vez. La razón se basa en su punto amargo, que el niño nota amplificado.

Los niños pueden llegar a percibir el sabor amargo hasta diez veces más que los adultos. Hemos de ser condescendientes en este aspecto y ofrecerles verduras suaves, o suavizadas. Unas espinacas a la crema siempre serán más apreciadas que otras simplemente hervidas. No hablamos de disfrazar, sino de suavizar.

Cuatro pistas
Llegamos ahora a uno de los puntos que más a menudo nos consultan las familias: ¿qué trucos hay para conseguir que los niños coman de todo? Y es entonces cuando decepcionamos a la mayoría de los consultantes. No hay trucos, ni magia, ni secretos, sino un método que se resume en tres actitudes: tiempo, constancia y paciencia. Y todavía añadimos otra: alegría.

Tiempo: tenemos mucho, mucho tiempo para conseguir que coman de todo. Si pretendemos que un niño de dos años coma un amplio abanico de alimentos, habremos empezado a fracasar. Hemos de tener en cuenta que, hasta los seis meses, los niños sólo han probado la leche y quizá un poco de fruta. Fijémonos un objetivo a largo plazo, por ejemplo, los doce años.

Constancia: cada día ofreceremos, en la mesa, diferentes verduras, ricas, bien cocinadas y con el deseo de que gusten (probando diferentes maneras de cocinarlas).

Paciencia: no paaaasa nada cuando el niño dice “No, no y no” ante un plato de lechuga. Nosotros ni chillaremos ni nos desesperaremos, sino que traduciremos el “no” por un “todavía no”. Y lo volveremos a probar más adelante, tranquilamente y sin perder los nervios.

Alegría: comer juntos es motivo de alegría. La comida tiene que ser una fiesta, no un catálogo de reproches, ni un espacio donde reñir al personal. Tarde o temprano, descubrirá el placer de una comida bien cocinada.

018_mongetes_4958987Hojaldre de judías verdes

Ingredientes para cuatro personas:
1 lámina de hojaldre
250 gr. de judías verdes
100 gr. de champiñones
1 puerro
100 gr. de queso tierno
Aceite de oliva
Sal

Preparación:
Quitamos el hilo lateral de las judías y las hervimos en abundante agua y sal sólo durante diez minutos porque no deben quedar excesivamente hervidas. Las escurrimos y las reservamos. Picamos la parte blanca del puerro y lo ablandamos en una cazoleta, con un chorro de aceite, a fuego lento, durante unos cinco minutos, vigilando que no se dore. Añadimos los champiñones, limpios y fileteados, subimos el fuego y dejamos que pierdan el agua durante unos minutos. Añadimos las judías verdes cortadas, salamos y las integramos en el conjunto.
Forramos un molde de paredes bajas con el hojaldre, pinchamos la base y lo cocemos en el horno a 200ºC, durante diez minutos. Rellenamos el hojaldre con los puerros, las judías y los champiñones. Tapamos el conjunto con el queso cortado a láminas. Lo volvemos a poner en el horno, durante cinco minutos, para que se funda el queso. Servimos inmediatamente.

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Cuscús de coliflor

Ingredientes para cuatro personas:
Media coliflor
100 gr. de jamón en un taco, no muy seco
Piñones
Aceitunas negras
Un poco de mango
150 ml. de aceite de oliva
Unas hojas de menta
Sal

Preparación:
En una Thermomix o en un robot de cocina, trinchamos la coliflor de modo que coja textura de cuscús. Cortamos el jamón en daditos. Tostamos los piñones en una sartén, con un chorro de aceite. Cortamos las aceitunas negras en láminas y el mango en daditos. Limpiamos y trinchamos las hojas de menta y las mezclamos con el aceite y la sal. Mezclamos todas las preparaciones, prensamos la mezcla en un molde redondo y servimos.

018_salmo_5816946‘Maki’ de lechuga y salmón

Ingredientes para cuatro personas:
Unas hojas de lechuga
100 gr. de queso de untar
50 gr. de salmón ahumado
Albahaca
Unos kikos (granos de maíz tostados) salados

Preparación:
Deshojamos la lechuga y, si tiene los nervios muy marcados, los cortamos con cuidado. Desplegamos unas láminas de film de plástico y, encima, ponemos la lechuga. Picamos los kikos. Mezclamos el queso de untar con un poco de albahaca picada y los kikos. Untamos las hojas de lechuga con esta mezcla y, en medio, colocamos una tira de salmón ahumado. Envolvemos el conjunto sobre sí mismo, lo apretamos bien y lo dejamos un rato en la nevera. Sacamos los rollitos de la nevera y los cortamos como si fuera un maki.
ada parelladaAda Parellada es restauradora y educadora en alimentación. Dirige desde hace años los talleres de cocina para niños y niñas del restaurante barcelonés Semproniana, del que es chef. Entre otros, es la autora de los volúmenes Como hecho en casa (Planeta, 2010), Cocinamos. Talleres de cocina en la escuela (6-12) (Graó, 2009), del cual es coautora, Comidas de táper: los mejores trucos y recetas para comer bien en el trabajo (Salsa Books, 2008) y ¡Es fácil que coman de todo! Trucos, consejos y recetas (Enciclopedia Catalana, 2007).

 

Parellada, A. (Junio, Julio, Agosto 2010).Comer verdura, sin conflictos. Crecer en Familia, num.10.

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Esta entrada fue publicada en mayo 31, 2013 por y etiquetada con , , , .
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