Crecer en familia

Revista para madres y padres: crianza, educación, psicología y salud.

Recuerdo infantil y felicidad adulta

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por Rosa Jové
Padres madres queremos que nuestros hijos sean felices, tanto durante su infancia como en la vida adulta. Tendrán más probabilidades si lo que se va grabando en el cerebro, desde pequeños, así lo propicia.

Cuando nacemos, nuestro cerebro no está terminado. De hecho, tardará bastante tiempo en estarlo. Pero para el tema que nos ocupa, la meta más importante se sitúa alrededor de los dos-tres años. En este momento finaliza la mielinización del córtex cerebral, responsable de nuestra memoria explícita.
Hay varios tipos de memoria. La más conocida es la episódica y explícita (tengo un recuerdo en el que me sucede alguna cosa o soy testigo de algo, como si fuera una película que voy recordando). No es posible tenerla antes de los dos años, puesto que la mielinización de la corteza cerebral (responsable de este tipo de memoria, así como del razonamiento, de la capacidad de abstracción, etc.) no está terminada. Si alguien piensa que tiene recuerdos de esa época, se equivoca. Es como si nos dijeran que un niño ha nacido sabiendo andar o hablar: sabemos que es imposible.

Una aguja en la mano
Lo que, seguramente, sí habréis notado en vuestros hijos (y es lo que confunde a muchos padres) es que los niños y niñas tienen, desde que nacen, memoria implícita, un tipo de memoria que no se recuerda pero que modifica, sin que lo sepamos, nuestro comportamiento.
Oliver Sacks lo explica muy bien en uno de sus libros: el Dr. Claparède (1911) dio la mano para despedirse a una paciente afectada por el Síndrome de Korsakoff (amnesia). En su mano había escondido una aguja que la pinchó. A partir de aquel momento, cada día, cuando se daban un apretón de manos para despedirse, ella retiraba la mano, asustada. Cuando se le preguntó el porqué, dijo que no lo sabía. “No sé, a veces las manos pueden hacer daño y apretar fuerte o pinchar”. Evidentemente, no recordaba nada, pero en su mente había quedado grabada una señal de alarma ante las manos. Es por eso que nuestros hijos lloran cada vez que ven una bata blanca: no saben por qué (es posible, incluso, que el médico sea distinto, cada vez), pero tienen un signo de alarma que se les quedó grabado en el momento en que un médico les hizo daño.
Impresiones, no recuerdos
Hay padres que piensan que sus hijos tienen memoria a estas edades: “Fíjate, hace una semana se cayó en el parque y, ahora, cuando vamos, no se separa de mí. ¡Qué memoria tiene! ¡Yo ya ni me acordaba!”. Pero no se trata de eso. El niño no recuerda exactamente que otro niño le empujó y que se hizo daño, únicamente le quedó la impresión de que el parque es peligroso, no sabe por qué, pero le da repelús. Nunca sabrá que fue a causa de un vecino que de mayor tiene miedo a los toboganes. Nunca sabrá por qué la arena del parque le pone nervioso a sus treinta años, ya que el origen no se recuerda de forma explícita y episódica, sino que se graba de forma implícita, sin saber el porqué.
Eso es lo terrible. Hay cosas que pueden quedar grabadas antes de los dos años que no sabemos que están ahí y que, de mayores, nos hacen actuar de una determinada forma. Por eso, muchos niños aprenden que quien les quiere les hace llorar y, de mayores, se dejan agredir por sus parejas o aguantan vejaciones de quien ellos piensan que son sus amigos. Cuando en una terapia se busca los porqués de ese comportamiento a menudo no aparecen porque está grabados a fuego en nuestro cerebro más antiguo y escondido. No recuerdan nada que les pueda hacer actuar así… pero ahí está.
Dice Oliver Sacks: “En los dos primeros años de vida, aunque uno no conserva recuerdos explícitos, se producen recuerdos y asociaciones emocionales profundas en el sistema límbico y otras regiones del cerebro en que se representan las emociones, y estos recuerdos emocionales pueden determinar el comportamiento de una persona para toda la vida”.
Redes en construcción
¿Por qué “para toda la vida”? Cuando sufrimos un impacto emocional antes de los tres años, no sólo éste queda grabado en nuestro cerebro sin que sepamos el porqué, sino que, como nuestro cerebro está en formación, las redes que se tejen pueden variar. Si un niño pasa la mayor parte de su tiempo feliz, su tejido nervioso se enlazará en caminos y redes de optimismo, puesto que ése es el patrón que se le estimula. Si un niño pasa la mayor parte de su tiempo frustrado, su tejido nervioso le llevará por caminos de pesimismo. “Si en el pasado se ha estimulado cierto patrón, aumenta la posibilidad de activar un perfil similar en el futuro.” (D. J. Siegel, 2007.)
Pero lo anterior no significa que esté todo perdido. Por una parte, existe la capacidad, llamada resiliencia, de sobreponerse a los traumas vividos y que se desarrolla, sobre todo, gracias a los vínculos afectivos. Por otra, existen algunos tipos de terapias que al parecer sí consiguen reparar, por lo menos en parte, los efectos de estas heridas.
En cualquier caso, está claro que un bebé que recibe amor tiene más probabilidades de ser feliz en su etapa adulta. Antes de los dos-tres años, pues, deberíamos propiciar que las emociones que se graban en los cerebros de nuestro bebés sean las de seguridad, autoestima y amor.

Rosa Jové es psicóloga especializada en psicopediatría y autora, entre otros, de La crianza feliz (2009) y Dormir sin lágrimas (2007), ambos publicados por La Esfera de los Libros.

Para saber más:
Sacks, O. (2009): Musicofilia. Relatos de la música y el cerebro. Barcelona: Anagrama.
Siegel, D. J. (2007): La mente en desarrollo: cómo interactúan las relaciones y el cerebro para modelar nuestro ser. Bilbao: Desclée de Brower.

 

Jové, R. (septiembre, octubre, noviembre 2012). Recuerdo infantil y felicidad adulta. Crecer en Familia.

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Un comentario el “Recuerdo infantil y felicidad adulta

  1. Asun
    octubre 10, 2015

    No creó que sea del todo cierto eso de que si un niño es feliz durante sus tres primeros años crece un niño positivo. Mi hijo ha nacido feliz, sobretodo esos tres primeros años y es y ha sido muy pesimista toda su vida.

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Esta entrada fue publicada en mayo 7, 2013 por y etiquetada con , , , , .
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